La Tonada es lierense
Avelino Fernández Corte, una de las voces más carismáticas de la tonada asturiana, nació en el barrio lierense de Sorrobín en 1947. Aunque lleva 35 años en Langreo, Avelino jamás renunció a sus raíces lierenses, las cuales reivindica cada vez que tiene ocasión.
Como tantos otros de su generación, Avelino fue a la Escuela de El Quintanal, "con Don Avelino", tenia por campo de fútbol "la esplanada de la Iglesia" y como juegos infantiles "jugar al fútbol por los praos, asaltar pumaraes y jugar a vaqueros e indios por el Cordal de Entrecuetos". Avelino también participó, como la mayoría de los lierenses de aquel tiempo -unos de una manera y otros de otra- en la construcción de la traída de aguas de Lieres.
Avelino mantuvo su afición por el fútbol e hizo sus pinitos, jugando de extremo -era un jugador rápido: "correr sí que corría", afirma él, con humor- en el juvenil del Lieres, aunque ahí se quedó su carrera, ya que enseguida, la canción ocuparía todo su tiempo.
Recuerda que "mi madre cantaba muy bien y tampoco lo hacía mal mi padre, aunque no tan bien como mi madre". Ahí empezó el "venenillo" de la canción; con eso y con la radio, donde escuchaba con embeleso la voz mágica de Antonio Molina o a Pepe Pinto. "Mi primer "palo" fue el flamenco, la copla, la canción española".
Un concurso y una lierense le sirvieron de acicate e inspiración para presentarse a uno de los concursos más míticos de la radio asturiana: ""Rumbo a la gloria", de Radio Oviedo. La lierense era Marisol "del Solanu", a la que el cantante confiesa haber perdido la pista en la actualidad. Ella se presentó al concurso y ahí pensó que él también podría hacerlo algún día...
Y lo hizo: vaya si lo hizo... Fue en 1965. El nivel del concurso era impresionante. Para muestra un botón: "allí estaba Victor Manuel; fijate: ¡Victor Manuel!". Pero él no se arredró y llegó incluso a pasar una eliminatoria, lo que no era fácil, dado el nivel del Concurso.
A partir del concurso todo cambió: "empezaron a llamarme para cantar en los pueblos y ya me conocían, por mi participación en el certamen". Así empezó su periplo, cantando por los pueblos y combinando su palo flamenco y de copla con la canción asturiana.
Y así siguió, hasta que llegó la "mili". A la vuelta, su carrera da un giro: "Ahí ya empecé con la tonada". Y llegaron los concursos: "Participé en "Paso a la juventud", en Teverga, en el que fui segundo, tras "La Pastorina". A partir de ese momento, ya empecé a participar en todos los concursos que se hacían". Y los resultados fueron espectaculares: hasta un total de 17 primeros premios logró. Mercaplana, San Cucao, La Providencia... Y hasta en cuatro modalidades distintas: flamenco, tonada, vaqueira y canción dialogada.
Con los concursos, también vinieron las actuaciones. En todas partes querían escuchar a Avelino, pero, sobre todo, los asturianos del exterior, los emigrantes. Y así llegaron las giras por Suiza, Belgica, Luxemburgo, Francia... Casi todos los Centros Asturianos Europeos pudieron escuchar al lierense, que se negó a, como él dice, "cruzar el charco".
Los Centros Asturianos de toda España también tuvieron el placer de escuchar a este lierense autodidacta, que allá por 1.991 recibió el Urogallo de Bronce del Centro Asturiano de Madrid, que ya por entonces presidía el incombustible Cosme Sordo.
Avelino también es compositor. A un autodidacta como él, nada se le resiste. Algunas de las canciones que él ha compuesto -"alrededor de una veintena, aproximadamente"- son interpretadas ahora por muchos de sus compañeros de la canción asturiana. "Dos villas tiene Langreo" o "Recordando vieyos tiempos" son dos de las que más éxito tienen.
En la actualidad, aunque sigue participando en festivales, ha dejado de participar en concursos "he perdido motivación en ese sentido". Ahora ha cambiado su faceta de concursante por la de jurado. Y es que en esto, como en tantas cosas, el relevo generacional también llega y no porqué a Avelino le falten facultades o las haya perdido, sino porque ya hay pocos jurados que puedan evaluarle, que sepan de música asturiana más que el propio cantante. De forma que ha ocurrido lo lógico: Avelino ha pasado a ser él quien juzgue a los nuevos cantantes -¿Quién mejor que una leyenda viva de la canción como es él?- y aporte su sabiduría al mundo de la canción asturiana. Concursos como los de El Comercio, Amieva, Avilés... tienen en el lierense a un jurado de lujo para seguir creando escuela y asegurar la pervivencia de nuestra canción, de nuestra cultura.
Aunque Avelino lleva ya 35 años en Langreo, un concejo al que, lógicamente, lleva en el corazón, él siempre lleva presente a su Lieres del alma: "siempre he llevado el nombre de Lieres por delante por donde quiera que he ido. Me siento de Lieres y siempre estoy a disposición del pueblo para lo que necesite...". Ese es Avelino Fernández Corte: leyenda de la canción asturiana y lierense orgulloso de su tierra. Un lujo.
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